
Cada uno es libre de expresar su opinión, faltaría más; pero la libertad de una persona se acaba cuando se falta el respeto. Estos días he leído muchos improperios e insultos hacia Duda y su familia y me veo en la obligación de escribir esto para decirle al malaguismo que nada desune más que esta situación.
Casi 300 veces hemos visto a Duda con nuestro escudo en el pecho. Una vida dedicada al club que lo vio crecer y que lo verá retirarse.
¿Vamos a pitar a Duda?
Pitar a Duda es como si un cristiano pitase al Papa.
Su rendimiento puede ser mejor o peor, pero su profesionalidad no se ha puesto nunca en tela de juicio, cuando se le ha necesitado, ahí ha estado. Superviviente del EuroMálaga supo esperar en un segundo plano para quedarse en el club que le hacía feliz.
¿Vamos a pitar a Duda?
No lo entiendo. Por más que lo intento no lo entiendo, ¿nos ponemos medallitas de mejor afición de España y a la primera de cambio atacamos a su familia buscando qué? ¿Hacer daño? ¿Destruir? Si pitas a Duda no eres malaguista, porque los que pitan a Duda son los mismos que se van de su asiento cuando el equipo pierde 0-3.
¿Vamos a pitar a Duda?
Pues mire no. A Duda no se le va a pitar, como no se le pita a Weligton, como no se le pitó a Migueli o Viberti y como no se le pitó a Isco o Toulalan, porque Duda es igual o más malaguista que éstos jugadores. Porque no se entiende Duda sin el Málaga ni el Málaga sin Duda. Y porque la grandeza de un club también se basa en respetar a sus leyendas.
NO VAMOS A PITAR A DUDA






