
Podemos poner voluntad, empuje y mucho carácter, pero cuando el equipo no tiene esa chispa de calidad, ese plus de suerte o de eficacia que distingue a un equipo de la máxima categoría, las sensaciones no pueden ser peores. Hoy, el Málaga fue el equipo de otras ocasiones donde pudo merecer más pero se llevó un duro correctivo en forma de un mal comienzo (como en Getafe) con los dos goles de Hernán Pérez en los primeros 20 minutos.









